Los rendimientos de la renta fija siguen siendo elevados, los resultados empresariales muestran fortaleza y los inversores mantienen su interés por los activos de riesgo. Pero eso no significa que todas las oportunidades resulten igual de atractivas.
La inflación podría mantenerse por encima de los niveles anteriores a la pandemia, los déficits públicos plantean nuevos interrogantes sobre el riesgo soberano y las valoraciones bursátiles siguen alimentando el debate sobre la inteligencia artificial.
En la edición de noviembre de The Market Edit | Beyond Consensus, Alessandro Tentori, estratega de mercado, destacó tres cuestiones que merecen especial atención.
1. Renta fija: un mayor rendimiento no siempre significa una mejor oportunidad
La primera cuestión es la inflación. No tanto su evolución durante los próximos meses como las hipótesis que utilizan los inversores para estimarla a largo plazo.
Entre 2010 y 2019, la inflación de la eurozona se situó cerca o ligeramente por debajo del 2%. Desde la pandemia, sin embargo, el nivel de precios se ha alejado considerablemente de la trayectoria que habría seguido con una inflación estable del 2%. Según los datos presentados por Tentori, la diferencia acumulada ronda los 17-18 puntos porcentuales*.
Esta pérdida de poder adquisitivo importa a la hora de tomar decisiones de inversión. Si durante los próximos cinco años la inflación se mantiene ligeramente por encima del 2%, como contempla Tentori, los inversores deberán tenerlo en cuenta al valorar los rendimientos de la deuda pública. Una inflación del 3%, en lugar del 2%, puede cambiar considerablemente el atractivo de una inversión.
En este entorno, la deuda corporativa sigue ofreciendo oportunidades. Tentori destaca especialmente el segmento de bonos de alto rendimiento (high yield), que combina rendimientos superiores a los de la deuda pública con una volatilidad que, según los datos analizados durante el webinar, ha sido más reducida. Las rentas acumuladas pueden ayudar a amortiguar el impacto de una subida de los rendimientos o una ampliación de los diferenciales.
Los balances empresariales continúan mostrando solidez y los flujos hacia los mercados de deuda corporativa siguen siendo elevados. La cuestión será si las compañías consiguen mantener sus beneficios y márgenes ante posibles nuevas presiones inflacionistas.
¿Qué vigilar? Las expectativas de inflación a largo plazo, los márgenes empresariales y los flujos de inversión hacia la deuda corporativa.
2. Francia: ¿sigue siendo la deuda pública el activo libre de riesgo?
La evolución de la deuda francesa ha vuelto a poner el foco en las finanzas públicas europeas.
Francia afronta una trayectoria fiscal complicada. Corregir el déficit primario (la diferencia entre ingresos y gastos públicos, excluidos los intereses de la deuda) resulta difícil cuando existe poco margen político para aumentar los impuestos o reducir el gasto.
Tentori no considera que la situación francesa constituya un problema sistémico para la eurozona. Aunque prevé que los diferenciales puedan moderarse durante los próximos doce meses, una vuelta a los niveles anteriores exigiría una mejora de la trayectoria fiscal.
También están cambiando las diferencias entre los emisores europeos. Mientras Francia, Italia, Grecia y Bélgica presentan ciertas similitudes en la evolución de sus diferenciales, España se sitúa en un grupo distinto, junto con países como Alemania y los Países Bajos. Tentori destaca los avances realizados por España en el saneamiento de sus finanzas públicas.
El debate va más allá de Francia. Durante años, la deuda pública se ha considerado el activo libre de riesgo por excelencia. Pero, con déficits persistentes y niveles crecientes de endeudamiento, esa hipótesis merece revisarse.
¿Qué vigilar? La trayectoria fiscal francesa, la evolución de los diferenciales soberanos y las diferencias entre los emisores europeos.
3. Renta variable: ¿estamos ante una burbuja de inteligencia artificial?
Las valoraciones bursátiles siguen generando debate, especialmente en los sectores más vinculados a la inteligencia artificial.
Sin embargo, Tentori considera que algunas compañías tecnológicas y de servicios de comunicaciones presentan valoraciones relativamente atractivas si se comparan con sus perspectivas de crecimiento. En cambio, determinados sectores con expectativas de crecimiento más moderadas cotizan a múltiplos más elevados.
El mercado también se pregunta si las grandes compañías tecnológicas podrán mantener sus beneficios ante las cuantiosas inversiones de capital necesarias para desarrollar la inteligencia artificial.
Por ahora, Tentori considera que existen razones para confiar en su capacidad de crecimiento. La demanda de soluciones de inteligencia artificial es muy elevada, pero la oferta se enfrenta a importantes limitaciones: falta capacidad de cálculo, centros de datos y electricidad para sostener la expansión de esta tecnología.
Estas restricciones contribuyen a respaldar los ingresos de las compañías que pueden satisfacer esa demanda.
¿Significa eso que estamos ante una burbuja? Para Tentori, no. A diferencia de lo ocurrido a comienzos de siglo, las principales compañías tecnológicas actuales tienen negocios consolidados, ingresos identificables y flujos de caja que permiten evaluar sus valoraciones a partir de los fundamentales.
La pregunta es si podrán mantener ese crecimiento y obtener una rentabilidad suficiente de sus inversiones.
¿Qué vigilar? Los beneficios y márgenes empresariales, las inversiones en inteligencia artificial y las señales de que las valoraciones empiezan a desligarse de los fundamentales.
Tres hipótesis que conviene revisar
Las decisiones de asignación de activos también dependen de algunas hipótesis que los inversores han dado por sentadas durante años.
Tentori destaca tres: la inflación a largo plazo, la correlación entre renta fija y renta variable y la consideración de la deuda pública como activo libre de riesgo.
La correlación entre renta fija y renta variable, por ejemplo, ha vuelto recientemente a terreno negativo, después de un periodo en el que ambos activos tendían a moverse en la misma dirección. Pero todavía es pronto para concluir que se ha recuperado la relación negativa que durante años favoreció la diversificación de las carteras equilibradas.
Mientras tanto, la solidez de los resultados empresariales y la continuidad de los flujos hacia los activos de riesgo siguen respaldando el escenario de mercado. Un deterioro de los márgenes, un cambio en los flujos o una revisión de las expectativas sobre la inteligencia artificial podrían modificarlo. Ese es el objetivo de The Market Edit | Beyond Consensus: identificar qué hipótesis merece la pena cuestionar y qué señales pueden confirmar o cambiar las perspectivas de inversión.
Nos vemos en la próxima edición, el 3 de diciembre.
*Fuente: Bloomberg (02/11/2026)