«Una sola salud» en el contexto de las grandes tendencias de inversión

  • El concepto «Una sola salud» (One Health) reconoce que la salud humana está estrechamente vinculada a la salud animal y del medioambiente, y propone superar una visión exclusivamente médica para adoptar un enfoque sistémico de la creación de valor y los riesgos asociados a la salud.

  • El análisis del concepto «Una sola salud» desde la perspectiva de cuatro grandes tendencias (geopolítica, innovación, demografía y medioambiente) permite identificar sus efectos sobre la productividad de los trabajadores, la fiabilidad de las cadenas de suministro y el crecimiento de los mercados.

  • Para los inversores a largo plazo, los factores que determinan la salud tienen una importancia significativa, ya que pueden influir en los beneficios empresariales, el crédito soberano y los mercados laborales. Su análisis permite identificar riesgos que el mercado podría estar subestimando.

Los factores que influyen en la salud humana van mucho más allá de los hospitales, la industria farmacéutica y los dispositivos médicos.

La salud humana depende de la salud animal y del medioambiente. Estos tres ámbitos están estrechamente interrelacionados, y de esa interdependencia surge el concepto «Una sola salud» (véase el gráfico 1).

Para los inversores a largo plazo, estos factores que determinan la salud no son cuestiones secundarias, sino que mantienen una relación de influencia mutua con la productividad, la participación en el mercado laboral y la capacidad de resistencia y adaptación de las comunidades, las economías y otros sistemas sociales.

Aunque los efectos del enfoque «Una sola salud» no siempre se manifiestan de forma clara o directa, pueden tener consecuencias económicas y financieras significativas para los inversores. De hecho, en un mundo cada vez más interconectado, será cada vez más importante comprender cómo las inversiones de las compañías pueden tener efectos positivos o negativos sobre la salud de los distintos grupos y elementos de su entorno: empleados, clientes, comunidades, plantas y animales.

El enfoque «Una sola salud», que se basa en trabajos anteriores de la Organización Mundial de la Salud y otros organismos supranacionales, ofrece, por tanto, un marco útil para superar una visión de la salud limitada al sector sanitario y adoptar una perspectiva más sistémica de la creación de valor y los riesgos asociados a la salud.

Este enfoque reconoce que la salud de los trabajadores puede influir en los resultados operativos de las compañías, que la salud de los consumidores puede condicionar el crecimiento de los mercados y que la salud de los ecosistemas puede determinar la fiabilidad de las cadenas de suministro, la calidad de los recursos naturales utilizados en la producción y la exposición de las comunidades a las enfermedades.

Las empresas no operan al margen de estos sistemas, sino que dependen de ellos y, al mismo tiempo, influyen en su funcionamiento.

Esto no significa que todas las cuestiones sociales o medioambientales deban abordarse como problemas de salud. Un enfoque riguroso de «Una sola salud» debe enriquecer el análisis de inversión, no restarle precisión. El reto consiste en determinar qué factores relacionados con la salud tienen una incidencia financiera significativa en cada sector, emisor o activo, y a través de qué mecanismos se transmite dicha incidencia. Las megatendencias identificadas por BNP Paribas Asset Management ofrecen un marco útil para llevar a cabo este análisis:

  • Geopolítica: la salud de la población mundial depende de la seguridad alimentaria, el acceso a los medicamentos, la capacidad de resistencia de las cadenas de suministro y la cooperación internacional para afrontar los riesgos sanitarios y medioambientales. La fragmentación geopolítica puede acentuar las vulnerabilidades, mientras que la cooperación puede reforzar la capacidad de resistencia de los sistemas.

  • Medioambiente: la salud humana, animal y de los ecosistemas está estrechamente interrelacionada. Las presiones medioambientales, como la contaminación, el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y el estrés hídrico, afectan a la salud pública, la productividad y la estabilidad económica.

  • Demografía: el envejecimiento de la población, la urbanización y los cambios en los patrones de las enfermedades están transformando la demanda de servicios sanitarios y asistenciales, alimentación y vivienda. Comprender las tendencias demográficas resulta fundamental para mejorar la salud y reforzar la capacidad de resistencia de las economías a largo plazo.

  • Innovación: los avances en biotecnología, diagnóstico, agricultura de precisión, análisis de datos y medicina preventiva pueden contribuir a mejorar la salud humana, animal y medioambiental, tres ámbitos estrechamente interrelacionados. La innovación amplía la oferta de soluciones de inversión relacionadas con la salud.

Geopolítica: seguridad sanitaria, capacidad de resistencia y dependencia estratégica

El acceso a la atención sanitaria y otros determinantes sociales de la salud, como la vivienda, la alimentación y el agua, está cada vez más condicionado por el contexto geopolítico. En el ámbito internacional, las políticas comerciales restrictivas, el aumento de los conflictos y la menor cooperación contribuyen a incrementar el riesgo de futuras pandemias, el agravamiento de los efectos del cambio climático sobre la salud y la escasez de medicamentos o alimentos.

En el ámbito nacional, los cambios en el panorama político pueden provocar un deterioro de la calidad de los servicios públicos, con consecuencias que pueden traspasar las fronteras. Por ejemplo, la flexibilización de las normas de vacunación podría provocar un aumento de los casos de enfermedades que pueden prevenirse.

Además, la pérdida de prestaciones públicas, como las ayudas para alimentación o vivienda, puede aumentar la carga de enfermedad que soporta la población, con numerosas consecuencias indirectas para las comunidades, más allá de los costes adicionales derivados del mayor recurso a los servicios sanitarios de urgencia.

El enfoque «Una sola salud» pone de manifiesto que la capacidad de resistencia de las empresas depende, en gran medida, de las instituciones públicas. Esta dependencia plantea riesgos para las compañías que recurren a cadenas globales de suministro especialmente vulnerables, mano de obra de bajo coste o sistemas públicos debilitados, pero también genera oportunidades en ámbitos como la seguridad sanitaria, el diagnóstico y otras soluciones que permiten mejorar la preparación ante posibles amenazas sin limitarse a trasladar los costes a los consumidores o los gobiernos.

Innovación: nuevas soluciones, nuevas dependencias y nuevos retos de acceso

La innovación desempeña un papel fundamental en el enfoque «Una sola salud», ya que amplía las posibilidades de prevención, detección, tratamiento y medición. Los avances en el desarrollo de medicamentos, el seguimiento medioambiental y la investigación impulsada por la inteligencia artificial pueden contribuir a mejorar la salud y reforzar la capacidad de resistencia.

También pueden ayudar a los inversores a identificar compañías cuyos productos y servicios reducen los daños evitables y, al mismo tiempo, responden a una demanda estructural. La innovación sanitaria sigue siendo importante, pero el universo de inversión va mucho más allá del sector sanitario e incluye tecnologías y modelos de negocio que contribuyen a mejorar tanto la salud humana y animal como la de los ecosistemas.

Al mismo tiempo, la innovación puede generar nuevas dependencias y consecuencias imprevistas. Las herramientas digitales de salud pueden mejorar el acceso a la atención sanitaria, pero también plantean ciertos interrogantes sobre la privacidad, la exclusión y la calidad de dicha atención.

La inteligencia artificial puede acelerar el descubrimiento de nuevos medicamentos, el diagnóstico y el seguimiento medioambiental, pero también puede aumentar la demanda de energía y agua y concentrar los beneficios entre las compañías que cuentan con ventajas en el acceso a los datos, la capacidad de computación y la distribución.

La tecnología agrícola puede reducir el uso de productos químicos y antibióticos, pero también puede aumentar la dependencia de insumos de propiedad exclusiva. Por tanto, desde el punto de vista de la inversión, la cuestión no es si la innovación es positiva en términos generales, sino si el modelo de negocio, el gobierno corporativo, la accesibilidad económica, los efectos a lo largo del ciclo de vida y los resultados cuantificables favorecen la creación de valor a largo plazo.

El enfoque «Una sola salud» ayuda a distinguir entre la innovación que realmente refuerza la capacidad de resistencia y aquella que simplemente mejora la eficiencia, pero traslada los costes sanitarios o medioambientales a otros ámbitos.

Demografía: demanda, vulnerabilidad y determinantes sociales de la salud

Las tendencias demográficas están transformando los factores que deben tenerse en cuenta en el enfoque «Una sola salud», con efectos que varían en función de cada tendencia. El envejecimiento de la población, especialmente en los mercados desarrollados, plantea importantes riesgos si no se aborda de forma adecuada.

Sin embargo, una buena gestión de este proceso puede generar grandes oportunidades de inversión en la economía de los cuidados, en ámbitos como la atención a largo plazo, las soluciones de movilidad y las viviendas adaptadas a las personas mayores1.

La urbanización, especialmente intensa en los mercados emergentes, hace que cobren mayor importancia el saneamiento, la calidad del aire y de las viviendas, los espacios verdes, el diseño de los sistemas de transporte y la capacidad de adaptación a las altas temperaturas.

Las migraciones y las diferencias en las tendencias demográficas entre regiones influyen en la disponibilidad de mano de obra, la capacidad fiscal y la vulnerabilidad de las comunidades ante las crisis sanitarias y los efectos del cambio climático. La participación en el mercado laboral y las desigualdades socioeconómicas pueden generar riesgos políticos y modificar los patrones de demanda agregada.

Medioambiente: los ecosistemas como infraestructura sanitaria

El medioambiente es quizás el ámbito en el que resulta más evidente la utilidad del enfoque «Una sola salud», ya que la calidad del aire y la salud de los ecosistemas constituyen la base de la salud humana y animal. El cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la disponibilidad de agua influyen en la exposición a las enfermedades, el estrés térmico y las condiciones de vida insalubres.

Se estima que la contaminación provoca nueve millones de muertes prematuras al año y que el 90% de la población mundial está expuesta a concentraciones de partículas finas en suspensión (PM2,5) superiores a los valores establecidos en las directrices anuales de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre calidad del aire2. Además, más del 60% de las enfermedades infecciosas emergentes tienen su origen en los animales3.

Quizás uno de los ejemplos más claros de la relación entre la salud humana y la animal sea la resistencia a los antimicrobianos. Este fenómeno se produce cuando las bacterias, los virus, los hongos y los parásitos evolucionan y desarrollan resistencia a los medicamentos que antes resultaban eficaces para tratar las infecciones.

El aumento de esta resistencia en los seres humanos puede atribuirse en gran medida al uso excesivo de antibióticos en la ganadería. El enfoque «Una sola salud» ayuda a comprender las repercusiones sociales de las preferencias de los consumidores por la carne y de la tendencia de las empresas a optar por soluciones eficientes para resolver determinados problemas, como las enfermedades que pueden surgir cuando los animales viven en espacios reducidos.

Por qué es importante para los inversores

En el marco de la Estrategia Global de Sostenibilidad de BNP Paribas Asset Management, el enfoque «Una sola salud» constituye, junto con la transición y la inteligencia artificial sostenible, una de nuestras principales líneas de investigación sobre las tendencias de futuro. Su importancia para los inversores radica en que permite relacionar los resultados en materia de salud con los sistemas que sustentan la creación de valor económico a largo plazo.

Este enfoque amplía la perspectiva de inversión más allá del gasto sanitario para abarcar los factores que determinan la salud y que influyen, por ejemplo, en la productividad y la disponibilidad de los trabajadores y en la fiabilidad de las cadenas de suministro. También ayuda a identificar riesgos que los mercados podrían estar infravalorando porque no se circunscriben a un único sector, horizonte temporal o clase de activos.

La resistencia a los antimicrobianos, la falta de seguridad de los sistemas alimentarios, la exposición a la contaminación, el estrés térmico, la pérdida de biodiversidad, las dificultades de acceso a la atención sanitaria y el aislamiento social pueden parecer, por separado, problemas de alcance limitado. Sin embargo, en conjunto pueden repercutir en los beneficios empresariales, la deuda soberana, los mercados laborales y la rentabilidad de los mercados a largo plazo.

Este enfoque tiene aplicaciones prácticas para los inversores. En primer lugar, permite identificar mejor los riesgos al establecer una relación entre los factores que determinan la salud y sus posibles repercusiones financieras, por ejemplo, a través de los costes de los insumos, la productividad de los trabajadores y los riesgos de acontecimientos extremos.

En segundo lugar, facilita la identificación de oportunidades de inversión al ayudar a determinar en qué ámbitos puede surgir una demanda sostenida de atención sanitaria preventiva, viviendas asequibles, soluciones de adaptación al cambio climático y soluciones basadas en la naturaleza.

En tercer lugar, contribuye a la gestión responsable, ya que permite a los inversores evaluar si las compañías están reduciendo los daños evitables, reforzando su capacidad de resistencia y cuantificando los resultados obtenidos, en lugar de limitarse a realizar afirmaciones generales.

La cuantificación de los resultados será fundamental. El valor del enfoque «Una sola salud» reside en su capacidad para reflejar la interdependencia entre distintos ámbitos, pero esta misma característica también puede dar lugar a afirmaciones exageradas sobre sus beneficios. Los inversores necesitan indicadores adecuados para cada finalidad que permitan distinguir entre los recursos utilizados, las actividades realizadas y los resultados obtenidos, tener en cuenta los distintos horizontes temporales y evitar atribuir relaciones de causalidad que no estén suficientemente demostradas. Seguiremos trabajando en este ámbito durante los próximos años.

[1] https://www3.weforum.org/docs/WEF_The_Future_of_the_Care_Economy_2024.pdf

[2] Perspectivas del Medioambiente Mundial 7 | Programa de las Naciones Unidas para el Medioambiente (PNUMA)

[3] Editorial: Zoonotic diseases originating from wildlife: Emergence/re-emergence, evolution, prevalence, pathogenesis, prevention, and treatment – PMC

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