Crédito europeo: la refinanciación marca la diferencia

Las mayores rentabilidades ofrecen un punto de entrada más atractivo, pero también encarecen la financiación empresarial. Boutaïna Deixonne, directora de crédito europeo de grado de inversión y high-yield, explica por qué mantiene una visión constructiva del crédito europeo y dónde conviene ser más selectivo.

La misma subida de tipos que permite invertir en bonos con mayores rentabilidades exige a las empresas pagar más por renovar su deuda. Para los inversores, la cuestión es identificar qué emisores pueden asumir ese coste sin deteriorar su solvencia.

En su actualización de octubre de 2026, Boutaïna Deixonne, de BNP Paribas Asset Management, considera que los fundamentales empresariales siguen respaldando al crédito europeo. No obstante, espera mayores diferencias de comportamiento entre compañías, especialmente entre las de menor calidad crediticia.

Un mercado que empieza a discriminar más

Según el análisis de Deixonne, las tensiones geopolíticas, la volatilidad del petróleo y la persistencia de la inflación impulsaron las rentabilidades de los bonos durante el tercer trimestre. Los diferenciales de crédito —la rentabilidad adicional exigida frente a una referencia de menor riesgo— resistieron durante el verano, antes de ampliarse en septiembre.

El ajuste fue más acusado en el high yield, la deuda de empresas con calificaciones inferiores al grado de inversión.

Fuente: transcripción del video “Euro Credit Quarterly Update – October 2026”, con Boutaïna Deixonne, en 00:37–00:58 y 02:24–02:37. Un punto básico equivale a 0,01 puntos porcentuales.

Refinanciar cuesta más, pero el impacto no es uniforme

Deixonne considera exagerado el temor a una crisis generalizada de refinanciación en buena parte del mercado high yield. Su argumento se apoya en una diferencia entre las rentabilidades actuales y los cupones de la deuda existente menor que en el año 2022, así como en la actividad del mercado de nuevas emisiones.

Esto no elimina el riesgo de impago. Las compañías con menor calidad crediticia, vencimientos próximos o dificultades para acceder a financiación pueden seguir bajo presión.

En el sector inmobiliario, mantiene una visión constructiva, especialmente sobre la deuda sénior, que tiene prioridad de cobro frente a la subordinada. Destaca además el saneamiento de los balances, la mejora de los ratios de cobertura y el refuerzo de la liquidez. Su postura es más selectiva en los bonos híbridos, instrumentos subordinados que combinan características de deuda y capital.

El principal punto de vigilancia sigue siendo el coste de sustituir deuda antigua con cupones bajos por nuevas emisiones más caras.

¿Qué significa para las carteras?

El escenario central que contempla es uno de tipos estables. En ese contexto, los ingresos recurrentes de los bonos, unos beneficios empresariales sólidos y una posible moderación de las nuevas emisiones hacia final de año podrían respaldar al mercado.

Para selectores de fondos y asesores, el análisis pone el foco en tres cuestiones:

  1. Calendario de vencimientos: cuánto necesita refinanciar cada emisor y en qué plazo.

  2. Capacidad de pago: si la generación de caja y la liquidez permiten absorber mayores gastos financieros.

  3. Posición en la estructura de capital: qué compensación ofrece un bono sénior frente a uno subordinado o híbrido.

Los cupones pueden amortiguar las fluctuaciones de precios, pero no garantizan una rentabilidad positiva. La oportunidad depende tanto de los ingresos ofrecidos como de la capacidad del emisor para sostenerlos. Este artículo recoge las principales ideas analizadas en el video “Euro Credit Quarterly Update – October 2026”, con Boutaïna Deixonne.

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