La necesidad de invertir en agricultura sostenible es cada vez más urgente. El crecimiento de la población, el aumento de la demanda de alimentos ricos en proteínas derivado de la expansión de la clase media y la reducción de las tierras cultivables debido al cambio climático y la urbanización están sometiendo a una fuerte presión a la producción agrícola. Maxence Foucault, especialista en cuestiones medioambientales, sociales y de buen gobierno, explica a Daniel Morris, estratega jefe de mercado, que la inversión directa en tierras agrícolas puede ofrecer ventajas de diversificación gracias a su baja correlación con otras clases de activos más tradicionales. Además, puede ofrecer cobertura frente a la inflación, dado que tanto los productos agrícolas como las propias tierras están directamente vinculados a la evolución de la inflación.
La agricultura está estrechamente relacionada con algunos de los desafíos a los que nos enfrentamos en la actualidad en materia medioambiental, social y sanitaria. También puede contribuir a reforzar la seguridad y la autonomía alimentarias, al aumentar la capacidad de producción nacional, reducir la dependencia de los mercados internacionales y la exposición a las tensiones geopolíticas, y disminuir la volatilidad de los precios y del suministro. «La inversión sostenible en tierras agrícolas puede ofrecer una atractiva relación rentabilidad-riesgo a largo plazo, con una prima significativa sobre el tipo libre de riesgo y unos rendimientos en efectivo estables y previsibles, todo ello con el potencial añadido de generar un impacto positivo a escala local».
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Talking Heads con Maxence Foucault
Daniel Morris: Hola, y bienvenidos al podcast Talking Heads de BNP Paribas Asset Management. Nuestros equipos de inversión comparten su visión, análisis y perspectivas en español, gracias a la inteligencia artificial. En este episodio, hablaremos sobre la inversión en agricultura sostenible. Soy Daniel Morris, estratega jefe de mercado, y hoy me acompaña Maxence Foucault, especialista en cuestiones medioambientales, sociales y de buen gobierno (ESG). Bienvenido, Maxence, y gracias por participar en el podcast de hoy.
Maxence Foucault: Hola, Daniel. Estoy encantado de estar aquí.
DM: Maxence, este ha sido un verano de extremos. Pensemos, por ejemplo, en las olas de calor, los incendios que se han producido en muchas partes del mundo, la sequía que están registrando algunas zonas de Europa, y el impacto que está teniendo todo ello en la producción agrícola. Hoy vamos a hablar sobre la inversión en agricultura sostenible. Una de las lecciones que hemos aprendido este verano se refiere a la necesidad de soluciones sostenibles. La agricultura no es una clase de activo tradicional para los inversores institucionales. ¿Por qué deberían plantearse invertir en ella actualmente?
MF: Es una buena pregunta. Por un lado, los inversores pueden mantener exposición al sector agrícola a través de activos más tradicionales, como la deuda o la renta variable de compañías del sector, tanto en mercados cotizados como no cotizados. Si buscan propuestas más innovadoras, pueden también hacerlo invirtiendo en capital riesgo.
De lo que me gustaría hablar hoy es de algo menos habitual entre los inversores institucionales: la inversión directa en tierras agrícolas, un activo real que puede tener mucho sentido desde el punto de vista de la asignación de activos. Voy a explicar por qué y de qué manera puede resultar útil para los inversores institucionales.
La inversión directa en tierras agrícolas consiste en adquirir terrenos y mejorar infraestructuras básicas, como los sistemas de drenaje o riego, para evitar, por ejemplo, el desperdicio de agua. Existen dos opciones: una de ellas es arrendar la tierra a un agricultor, que se encargará de sembrar, cultivar y vender la producción en el mercado, y que a cambio pagará una renta al fondo. De este modo, se genera un flujo estable de rentas para los inversores institucionales.
La segunda opción sería que el propio fondo explotara las tierras a través de proveedores locales. En ese caso, el fondo seleccionaría al proveedor más adecuado en función de la ubicación geográfica y del cultivo en cuestión. Este operador se encargaría de producir y comercializar los productos agrícolas, lo que permitiría generar un potencial de rentabilidad adicional para los inversores institucionales, además de un flujo estable de rentas.
Lo interesante de esta clase de activo es que presenta una serie de características que pueden resultar atractivas desde el punto de vista de la asignación de activos. En primer lugar, ofrece importantes ventajas de diversificación, ya que muestra una baja correlación con los activos más tradicionales. En segundo lugar, proporciona una cobertura natural frente a la inflación, dado que tanto los productos agrícolas como las propias tierras están directamente vinculados a la evolución de la inflación. Cuando esta aumenta, los inversores pueden beneficiarse de una rentabilidad adicional.
También ofrece una atractiva relación rentabilidad-riesgo a largo plazo, con una prima significativa sobre el tipo libre de riesgo y unos rendimientos en efectivo estables y previsibles, todo ello con el potencial añadido de generar un impacto positivo a escala local.
DM: He mencionado ya algunos de los problemas a los que nos estamos enfrentando este verano y, en general, la agricultura se enfrenta también a importantes desafíos en materia social y medioambiental. ¿Cómo pueden los inversores contribuir a encontrar soluciones a dichos desafíos?
MF: La agricultura resulta especialmente relevante, ya que está estrechamente relacionada con muchos de los desafíos a los que nos enfrentamos en la actualidad, desde una perspectiva medioambiental o social, pero también desde la perspectiva de la salud e incluso de la soberanía.
Podemos empezar hablando del crecimiento de la población. Actualmente somos alrededor de 8.000 millones de personas en todo el mundo y, a lo largo de este siglo, esa cifra aumentará hasta aproximadamente 10.000 millones, lo que significa que habrá muchas más personas a las que alimentar.
Al mismo tiempo, la clase media está creciendo, y demanda una alimentación más variada y rica en proteínas, lo que ejerce una mayor presión sobre el suelo. Por otra parte, la superficie de tierra cultivable es limitada: no está aumentando y, de hecho, compite con otros usos, como la urbanización o la producción de energía, además de verse afectada por la erosión derivada de una explotación intensiva. La inversión en esta clase de activo puede contribuir de forma significativa a hacer frente a este desafío.
También nos enfrentamos al cambio climático. Todos los días vemos en las noticias ejemplos de fenómenos cada vez más frecuentes y extremos, como sequías, inundaciones, granizos. Por ello, necesitamos invertir de una forma que favorezca la transición del sector agrícola y aumente la capacidad de resistencia del suelo, para que pueda acumular más materia orgánica, retener más agua y conservar más nutrientes. De este modo, pese a la volatilidad climática, podrá seguir produciendo alimentos de forma estable.
Esto es precisamente lo que puede favorecer la inversión en tierras agrícolas. Por ejemplo, se pueden aplicar prácticas de agricultura regenerativa, como el uso de cultivos de cobertura entre ciclos de cultivo, para devolver nutrientes y materia orgánica al suelo. También se puede recurrir a la agricultura de precisión para reducir el uso de productos químicos y utilizarlos solo cuando sean estrictamente necesarios. Incluso se pueden poner en marcha prácticas de agricultura ecológica para reducir aún más la dependencia de estos productos.
Otra de las características, más relacionada con la dimensión social, es que puede ser una herramienta muy útil para facilitar el relevo generacional en el sector agrícola. Un dato especialmente significativo es que el 50% de los agricultores europeos tiene 55 años o más y tendrá que jubilarse a lo largo de los próximos diez años. Por tanto, uno de los principales desafíos en este sentido es facilitar el acceso a la tierra a agricultores más jóvenes que todavía no disponen del capital necesario para adquirir terrenos agrícolas. De este modo, podrán producir a mayor escala al tiempo que preservan el capital natural.
DM: Una de las consecuencias del aumento de las tensiones geopolíticas es que la soberanía y la seguridad alimentaria también se están convirtiendo en prioridades estratégicas. ¿Qué función puede desempeñar en este sentido la agricultura sostenible?
MF: Podemos aumentar nuestra capacidad de producción nacional y reducir nuestra dependencia de los mercados internacionales. Actualmente, la agricultura convencional depende en gran medida de los fertilizantes químicos y los pesticidas y, como hemos visto durante las recientes crisis, cuando suben los precios del petróleo también aumenta el coste de estos productos, lo que repercute tanto en los agricultores como en los precios de los alimentos.
Por tanto, si facilitamos la transición de las prácticas agrícolas hacia modelos regenerativos o ecológicos podremos reducir la dependencia de los productos químicos y la sensibilidad a la volatilidad. La idea es conseguir que las tierras agrícolas, que constituyen la infraestructura básica para la producción de alimentos, evolucionen hacia modelos capaces de producir a gran escala y, al mismo tiempo, preservar sus recursos. Esta clase de activo permite conciliar las necesidades financieras de los inversores institucionales con las necesidades sociales y medioambientales, lo que la convierte en una opción especialmente interesante.
DM: Muchas gracias, Maxence. Si tuviera que resumir lo que nos has explicado hoy diría que la inversión sostenible en tierras agrícolas ofrece una combinación poco habitual de diversificación de la cartera, protección frente a la inflación, resultados en materia de sostenibilidad y exposición a uno de los sectores más esenciales del mundo: la producción de alimentos. Bueno, Maxence, muchas gracias por acompañarme en el episodio de hoy.
MF: Ha sido un placer.
DM: Pues así terminamos nuestro episodio de Talking Heads. Si desean más información sobre nuestros recursos de inversión en agricultura sostenible no duden en ponerse en contacto con su interlocutor en gestión de activos o consultar nuestro sitio web, Viewpoint, donde encontrarán información sobre inversiones @ viewpoint.bnpparibas-am.com. Viewpoint ofrece comentarios y análisis en diversos formatos, desde perspectivas de inversión hasta vídeos y podcasts sobre asignación de activos, para ayudar a los inversores a tomar mejores decisiones.
Han escuchado el podcast Talking Heads de BNP Paribas Asset Management conmigo, Daniel Morris, y Maxence Foucault, especialista en ESG.
Cuídense.