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Ideas de inversión | Artículo - 11 Min

Informe - Marcos de inversión hacia un escenario de cero emisiones netas

Alex Bernhardt+3
7 Autores - Ideas de inversión
28/11/2023 · 11 Min

En nuestro informe, «Alineación de las inversiones con el Acuerdo de París: marcos para avanzar en la transición hacia un nivel de cero emisiones netas», analizamos diversas estrategias para que los inversores institucionales puedan alinear sus carteras de renta variable con el objetivo de lograr un nivel de cero emisiones netas de gases de efecto invernadero de aquí a 20501

Describimos y evaluamos cuatro marcos de actuación: 

  • El marco NZ:AAA de BNP Paribas Asset Management, que clasifica a las empresas según el grado de cumplimiento del objetivo de cero emisiones netas en 2050;
  • Los índices que cumplen con lo establecido en el Acuerdo de París (PAB, por sus siglas en inglés) de la Unión Europea;
  • La exclusión de las empresas de combustibles fósiles de las carteras de inversión;
  • Un enfoque verde oscuro, que invierte únicamente en empresas de energías limpias

Para cada marco, hemos considerado carteras de inversión con un error de seguimiento mínimo, con el fin de evaluar el impacto del enfoque elegido en la previsión de riesgo, rentabilidad y sostenibilidad de una estrategia de inversión que replica el rendimiento del índice subyacente de capitalización de mercado.

Aunque las carteras con error de seguimiento mínimo no tienen en cuenta la prima de riesgo de cero emisiones netas, si dicha prima existiera, estas carteras tendrían más posibilidades de superar al índice a medio y largo plazo.

Este tipo de carteras pueden resultar útiles para muchos inversores, en concreto para los inversores institucionales, es decir, grandes inversores que tienden a limitar el riesgo de error de seguimiento que pueden aceptar en relación con la cartera de capitalización de mercado. En aquellos casos en los que no contamos con una estimación fiable de la prima de riesgo de cero emisiones netas, constituyen una solución práctica que permite a los inversores determinar con más precisión la asignación del presupuesto de riesgo a dicha prima.

A continuación, resumimos las principales características de cada marco, entre las que se incluyen los componentes de diversificación, riesgo y sostenibilidad, y analizamos cómo se ajusta cada uno de ellos al cumplimiento de las recomendaciones realizadas por las distintas organizaciones para descarbonizar la economía y alcanzar el objetivo de cero emisiones netas en 2050.

NZ:AAA: achieving, aligned, aligning 

Nuestro enfoque NZ:AAA clasifica a las empresas según el grado de cumplimiento del objetivo de descarbonización basado en la ciencia o de su contribución hacia la transición energética y la descarbonización de la economía real. 

  • Por un lado, están las empresas que ya han alcanzado el objetivo de cero emisiones netas (achieving) o que venden productos y servicios que están estrechamente relacionados con la mitigación del cambio climático en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), o productos y servicios que se ajustan a la Taxonomía de la Unión Europea (UE);
  • En segundo lugar, están las compañías que han ajustado su actuación (aligned) al objetivo de limitar el calentamiento global a 1,5º C o que venden productos y servicios que se ajustan lo suficiente a este objetivo;
  • Por último, el marco identifica a aquellas empresas que están ajustando su actuación (aligning) al objetivo de limitar el calentamiento global a 2,0º C, con las que se podría desarrollar una labor de diálogo y gestión responsable para animarlas a adoptar nuevas medidas hacia la descarbonización y la sostenibilidad. 

En la actualidad, son pocas las empresas incluidas en la primera categoría, y estas proceden fundamentalmente de los sectores de los suministros públicos, los bienes inmuebles, la tecnología de la información, la industria y el consumo discrecional. En las dos primeras categorías estarían presentes todos los sectores, salvo el de la energía. Y si añadimos la tercera categoría, ya tendríamos representación de todos los sectores a escala mundial, en Europa o Estados Unidos.

El porcentaje de compañías que cumplen estos tres criterios de selección va del 37% del índice MSCI ACWI, lo que representa el 61% de su capitalización de mercado, al 71% del índice MSCI Europe, o el 79% de su capitalización de mercado.

Las empresas incluidas en las dos primeras categorías (es decir, que son más compatibles con un enfoque de cero emisiones netas) representan el 23% y el 53% de los índices MSCI ACWI y MSCI Europe respectivamente, lo que supone el 42% y el 61% de sus respectivas capitalizaciones de mercado. Solo el 5% de las compañías cumple los criterios correspondientes a la primera categoría.

En la actualidad, si replicamos los índices de capitalización de mercado con los criterios de selección de la primera y la segunda categoría obtenemos un error de seguimiento de en torno al 1,3% en el caso de los índices MSCI ACWI, MSCI World y MSCI Europe y del 2% para el S&P 500. Si incluimos la tercera categoría, el error de seguimiento cae al 0,8% y al 1,2% respectivamente.

Si nos limitamos a la primera categoría, vemos una sólida exposición a los criterios de la Taxonomía de la UE, que sigue siendo elevada si incluimos a las empresas de las otras dos categorías. También encontramos sesgos significativos hacia las inversiones sostenibles según el SFDR, en concreto en carteras que solo invierten en empresas del primer grupo, pero también en aquellas que invierten en empresas de las dos primeras categorías.

El marco NZ:AAA de BNP Paribas Asset Management puede utilizarse para seguir las recomendaciones de la iniciativa Paris Aligned Investment Initiative a la hora de construir las carteras e identificar empresas con las que desarrollar una labor de diálogo y gestión responsable.

El marco permite clasificar a las empresas en función de su grado de cumplimiento de las recomendaciones realizadas por el Grupo de Expertos de Alto Nivel de Naciones Unidas sobre los compromisos de cero emisiones netas de las entidades no estatales, en concreto de las recomendaciones del grupo sobre compromisos, fijación de objetivos, abandono de los combustibles fósiles, creación de un plan de transición y divulgación de planes de actuación.

Pensamos que los miembros de la Alianza de Propietarios de Activos de Cero Emisiones Netas podrían aplicar estrategias de cero emisiones netas alineadas con estos principios al tiempo que utilizan nuestro marco NZ:AAA, o al menos siempre que incorporen restricciones de descarbonización.

Índices PAB

El marco de los índices que cumplen con lo establecido en el Acuerdo de París, o índices PAB, fijan las normas para los índices de referencia de bajo impacto carbónico de la Unión Europea, con un escenario en el que la temperatura global del planeta no suba más de un 1,5° C. Se centra en reducir la intensidad de carbono de las carteras de inversión en relación con su respectivo índice de capitalización de mercado en al menos un 50% y en establecer una trayectoria para seguir reduciendo la intensidad cada año en al menos un 7% anual hasta 2050. 

Las normas de estos índices exigen que: 

  • la ponderación de los sectores con altas emisiones de carbono en el PAB sea al menos equivalente a la exposición total de esos sectores en el universo subyacente;
  • se excluyan las empresas activas en armas controvertidas, tabaco, hulla y lignito y combustibles líquidos y gaseosos, por lo que la exposición al sector de la energía queda descartada.

Las exclusiones de los índices PAB afectan actualmente al 7-14% de las empresas que componen los índices de capitalización de mercado como MSCI ACWI, MSCI World, MSCI Europe o S&P 500.

Las carteras PAB con un error de seguimiento mínimo que aplican solo las exigencias normativas mínimas invierten en el 64% de las compañías que componen el índice MSCI ACWI y en el 85% del MSCI Europe. Estas carteras tienen una beta de 1 y un error de seguimiento de 0,40% en relación con el MSCI ACWI y de 0,80% para el MSCI Europe.

Según nuestro análisis, con la aplicación de las exigencias mínimas, la exposición de los índices PAB a los criterios de la Taxonomía de la UE y a las inversiones sostenibles según el SFDR está en línea con la exposición de sus índices de capitalización de mercado.

En relación con otros enfoques como nuestro marco NZ:AAA, las carteras PAB presentan una intensidad de carbono mucho menor. Los estrictos requisitos exigidos para la descarbonización y la trayectoria de reducción de emisiones reducen la posibilidad de desarrollar una labor de diálogo y gestión responsable con las empresas con mayor volumen de emisiones de carbono.

Este enfoque ha sido muy criticado por no animar a las empresas que conforman los sectores de mayor impacto a avanzar en su proceso de transición hacia la sostenibilidad. Tampoco ofrece mucho margen para invertir en empresas con un nivel elevado de emisiones que pueden estar contribuyendo a la transición energética.

El Grupo de Inversores Institucionales sobre el Cambio Climático señala la dificultad de que los inversores cumplan las exigencias que marca el enfoque PAB, ya que las encuentra excesivamente agresivas en términos de descarbonización inicial.

Por su parte, a la Alianza de Propietarios de Activos de Cero Emisiones Netas le preocupan más las restricciones voluntarias que utilizan los proveedores de índices en su oferta de PAB. La organización considera que los índices PAB deberían personalizarse, ya que los inversores pueden tener diferentes horizontes de inversión, expectativas de riesgo y rentabilidad y objetivos de descarbonización. Es posible que esperen obtener rendimientos que estén en línea con los de los índices de capitalización bursátil, por lo que el error de seguimiento de los índices PAB comerciales podría ser excesivo e incluso aumentar en el futuro. 

Los miembros de la alianza pueden llegar a estar en desacuerdo con el enfoque de rápida descarbonización de los índices PAB, ya que uno de los principios de la organización aboga por establecer un marco que permita distintas velocidades de descarbonización en los distintos sectores y geografías. 

Exclusión de combustibles fósiles

El tercer enfoque consiste en la exclusión de las inversiones en combustibles fósiles. Aboga por dejar de invertir en empresas que extraen, producen o distribuyen combustibles como el petróleo y el gas no convencionales y otros combustibles fósiles. 

Los inversores pueden utilizar las estrategias de exclusión tanto para gestionar el riesgo de los activos en desuso relacionados con la transición energética como para abordar el cambio climático ejerciendo presión para que las empresas de combustibles fósiles modifiquen su enfoque. 

Se ha demostrado que la desinversión en combustibles fósiles puede reducir la cotización de las empresas con mayor intensidad de carbono, y que esas mismas empresas redujeron su intensidad de emisiones de carbono tras la desinversión2.

La exclusión de las compañías de combustibles fósiles supone la exclusión de la mayoría de las empresas del sector de la energía, de muchas compañías del sector de los suministros públicos y también de empresas pertenecientes a otros sectores como el industrial, el de los materiales y el financiero. Este enfoque excluye menos empresas que el marco PAB.

Al igual que ocurre en el caso del enfoque PAB, la minimización del error de seguimiento da lugar a carteras de inversión bien diversificadas con un error de seguimiento incluso inferior al de los índices de capitalización de mercado. El error de seguimiento viene determinado casi en su totalidad por la ausencia de empresas energéticas en la cartera.

Como cabría esperar, la estrategia de error de seguimiento mínimo con exclusión de las empresas de combustibles fósiles presenta un nivel de descarbonización casi tan elevado como el enfoque PAB.

Por último, la simple exclusión de las compañías de combustibles fósiles no supone una estrategia adecuada para aquellos inversores que siguen las recomendaciones de inversión del Grupo de Expertos de Alto Nivel de Naciones Unidas, el Grupo de Inversores Institucionales sobre el Cambio Climático o la Alianza de Propietarios de Activos de Cero Emisiones Netas.

Enfoque verde oscuro: inversión temática en energías limpias

El cuarto y último enfoque de este análisis aboga por la inversión en empresas dedicadas a la producción o distribución de tecnologías de energías limpias, como la energía eólica, solar e hidroeléctrica, así como al almacenamiento de energía, la eficiencia energética y los vehículos eléctricos. 

A diferencia del resto de los marcos analizados, la inversión exclusiva en energías limpias reduce el universo de inversión, ya que muchos sectores no desempeñan un papel especialmente activo en la transición energética.

Solo el 1,2% de las compañías que componen los índices MSCI ACWI y S&P 500 entran en la categoría de energías limpias. En el caso del índice MSCI Europe, este porcentaje es del 2,8%. Este enfoque es incluso más restrictivo que el que opta por invertir únicamente en empresas de la primera categoría (achieving) del marco NZ:AAA.

El error de seguimiento de las carteras con error de seguimiento mínimo que invierten únicamente en compañías de energías limpias es muy elevado, desde el 7,7% en el caso del índice MSCI ACWI al 14,9% del S&P 500. Además, estas carteras presentan una beta superior a 1, lo que parece indicar que su rentabilidad sobre el índice mantiene una correlación positiva con la rentabilidad de sus índices de capitalización de mercado.

Sin embargo, desde el punto de vista de la sostenibilidad, estas carteras ocupan un lugar destacado, ya que incluyen algunas de las compañías con menor intensidad de carbono y mantienen una importante exposición a las empresas que representan inversiones sostenibles según el SFDR y a las que cumplen los criterios exigidos por la Taxonomía de la UE.

La inversión temática en energías limpias puede ser uno de los componentes de las estrategias de inversión de los inversores que siguen las recomendaciones del Grupo de Expertos de Alto Nivel de Naciones Unidas, el Grupo de Inversores Institucionales sobre el Cambio Climático o la Alianza de Propietarios de Activos de Cero Emisiones Netas.

El futuro de la inversión en un escenario de cero emisiones netas

Las carteras que han sido creadas en una fecha determinada sobre la base de datos actuales o recientes no resultan representativas de lo que puede ocurrir en el futuro. En un escenario en el que se alcanza un nivel de cero emisiones netas a mediados de siglo, las carteras con un error de seguimiento mínimo que invierten en compañías incluidas en nuestro marco NZ:AAA o en los índices PAB, o que excluyen a las empresas de combustibles fósiles, deberían ir aproximándose a la cartera de capitalización de mercado a medida que nos acercamos al 2050.

En nuestra opinión, los inversores institucionales desempeñan un papel fundamental en la transición hacia un nivel de cero emisiones netas. Este informe tiene como objetivo poner de manifiesto cuáles son los puntos fuertes y débiles de los distintos marcos de inversión en la transición hacia un nivel de cero emisiones netas y ayudar a los inversores a entender cómo se ajustan dichos marcos a las recomendaciones de las organizaciones que persiguen la descarbonización de la economía a partir de 2050.

En la práctica, lo más probable es que los inversores combinen distintos enfoques a la hora de ajustar sus carteras de inversión a los objetivos de cero emisiones netas, sobre la base de los marcos que hemos analizado en nuestro informe, y apliquen también una estrategia de gestión responsable (votación, diálogo activo con las compañías y actividades de promoción de políticas públicas).

Como firmante de la iniciativa Net Zero Asset Managers, BNP Paribas Asset Management se ha comprometido a ayudar a sus clientes a aplicar estrategias de cero emisiones netas que estén en línea con sus objetivos de inversión.

Consulta nuestra hoja de ruta para alcanzar cero emisiones netas

[1] Autores: Raul Leote de Carvalho, Jane Ambachtsheer, Alex Bernhardt, Thibaud Clisson, Henry Morgan, Guillaume Kovarcik, Francois Soupe  

[2] M. Rohleder, M. Wilkens, J. Zink. (2022). “The effects of mutual fund decarbonization on stock prices and carbon emissions” Journal of Banking & Finance, 134, 106352. doi: 10.1016/j.jbankfin.2021.106352 

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Riesgo de inversión en cuestiones medioambientales, sociales y de buen gobierno (ESG): La falta de definiciones y etiquetas comunes o estandarizadas que integren los criterios ESG y de sostenibilidad en el ámbito de la Unión Europea puede dar lugar a diferentes enfoques por parte de las gestoras a la hora de establecer objetivos en materia de ESG. Además, puede dificultar la tarea de comparar estrategias que integren dichos criterios ESG y de sostenibilidad, ya que la selección y las ponderaciones utilizadas para elegir las inversiones pueden estar basadas en indicadores con el mismo nombre, pero con significados subyacentes diferentes. A la hora de evaluar un título determinado sobre la base de los criterios ESG y de sostenibilidad, la Gestora de Inversiones puede también recurrir a fuentes de datos ofrecidas por proveedores externos de análisis ESG. Dada la naturaleza dinámica de las cuestiones ESG, es posible que estas fuentes de datos estén incompletas, sean imprecisas o no estén disponibles. La aplicación de normas de conducta empresarial responsables al proceso de inversión puede llevar a la exclusión de los títulos emitidos por determinados emisores. Por lo tanto, la rentabilidad (del Subfondo) puede ser en ocasiones mejor o peor que la rentabilidad de los fondos comparables que no aplican dichas normas.

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