Los mercados de renta variable siguen moviéndose en función de las últimas declaraciones o publicaciones en redes sociales del presidente estadounidense, Donald Trump: así, lo hacen en una dirección cuando las noticias apuntan a avances positivos en las negociaciones (aunque Irán los niegue) y en la contraria cuando la escalada del conflicto parece inminente. Las perspectivas para los activos de riesgo se mantienen sin cambios, y tanto la posibilidad de que se produzcan nuevas caídas como la de que el mercado se recupere desde los niveles actuales dependerán del rumbo que tome la guerra.
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Sí que se ha producido un cambio en la dinámica de mercado. Los sectores sensibles al petróleo siguen moviéndose en función del precio del crudo, pero, en el caso del sector tecnológico, los factores clave han cambiado.
Las compañías tecnológicas se muestran especialmente sensibles a los tipos de interés, ya que, en comparación con otros sectores, concentran una mayor parte de sus beneficios esperados en el largo plazo. Esta relación se hizo particularmente evidente en 2022, cuando las economías reabrieron tras la pandemia. La inflación repuntó y los bancos centrales subieron los tipos de interés en respuesta a dicho repunte. El rendimiento de los títulos del Tesoro estadounidense a diez años pasó del 1,6% al 4,2% y el índice Nasdaq cayó en torno al 35% durante el año.
Sin embargo, esta relación se debilitó en febrero, cuando otros factores comenzaron a impulsar la rentabilidad. La cotización de las compañías tecnológicas de hardware subió gracias al fuerte aumento del gasto de capital relacionado con la inteligencia artificial, mientras que la de las compañías de software se debilitó ante la percepción de que las herramientas de inteligencia artificial suponían una amenaza para sus modelos de negocio.
El estallido de la guerra con Irán llevó a los inversores a liquidar las posiciones muy largas y cortas en estos sectores, así como en el oro y el bitcoin. Este movimiento neutralizó el impacto del fuerte repunte que registraron los rendimientos de los títulos del Tesoro tras el 27 de febrero, por lo que la variación neta del índice Nasdaq fue limitada.
Ahora que se han reducido las posiciones, la sensibilidad a los tipos de interés ha regresado. El aumento de los rendimientos de los títulos del Tesoro se ha reflejado en la caída del índice (ver el gráfico 1). También ha regresado la correlación positiva entre las compañías de hardware y software, que se había roto a principios de año.

Esta nueva dinámica del mercado de renta variable parece indicar que las perspectivas son más favorables para el sector tecnológico que para otros sectores. El riesgo es que, si la guerra se intensifica y los precios del petróleo continúan subiendo, los rendimientos de los títulos del Tesoro podrían seguir aumentando. Sin embargo, un repunte significativo de los precios del petróleo podría llevar a los mercados a descontar una recesión, lo que probablemente apuntaría a una reducción de los tipos de interés.
En este escenario, el sector tecnológico podría recuperar su función «defensiva», ya que la demanda continúa siendo comparativamente sólida y se espera que las compañías tecnológicas sigan invirtiendo en infraestructuras de inteligencia artificial.
Si prosperan las negociaciones para poner fin al conflicto, la bajada de tipos de interés podría impulsar una subida del mercado. En nuestra opinión, la paciencia relativa que está mostrando la Reserva Federal en lo que respecta al impacto que podría tener el aumento de los precios del petróleo en la inflación, frente a la actitud más reactiva del Banco Central Europeo, ofrece un impulso adicional al mercado de renta variable estadounidense.