Daniel Morris, Estratega jefe de mercado
Con casi la mitad de las compañías del S&P 500 habiendo ya presentado sus resultados del segundo trimestre, esta temporada destaca, con razón, por sus beneficios excepcionales. Los beneficios del S&P 500 han aumentado un 26 % respecto al mismo trimestre del año anterior. Como era de esperar, los índices con mayor exposición tecnológica han registrado ganancias aún superiores, impulsadas por la masiva inversión de capital (CAPEX) vinculada a la inteligencia artificial. Los resultados del Nasdaq 100 han crecido casi el doble que los del S&P 500. No obstante, el verdadero protagonista son las acciones tecnológicas de los mercados emergentes, donde los beneficios se han más que duplicado (ver Gráfico 1).

Asimismo, estos resultados han superado las expectativas (en términos agregados). Mientras que habitualmente las empresas superan las estimaciones del consenso entre un 3 % y un 4 % cada trimestre, en este periodo el porcentaje de sorpresa ha oscilado entre el 5 % y más del 30 %.
Otro indicador de la excelente trayectoria de la temporada es la proporción de empresas con previsiones (guidance) positivas, una cifra que es elevada y tiende al alza. Este indicador se ha mantenido por encima de la media histórica durante un año, registrando una mejora adicional en las últimas semanas (ver Gráfico 2).

Reacción del mercado
Ante tales noticias, cabría esperar un repunte en los mercados de renta variable. Sin embargo, muchos de los principales índices han registrado rendimientos negativos desde finales de junio.
Diversos factores subyacen a estos descensos, algunos de los cuales podrían ser transitorios. Un elemento de presión clave ha sido el repunte de los precios del petróleo, que en julio han aumentado aproximadamente un 20 % ante el temor de los inversores por una nueva escalada del conflicto en Oriente Medio. Los rendimientos de los bonos gubernamentales han evolucionado en paralelo al petróleo, con un impacto de la inflación sobre los tipos que ha primado sobre las implicaciones para el crecimiento.
La reciente reunión de la Reserva Federal ha añadido una nueva capa de complejidad. La Fed optó por mantener los tipos de interés, y su rueda de prensa ha sido interpretada ampliamente como dovish (expansiva). Aunque los observadores destacaron el compromiso de la Fed con el control de la inflación, persiste la incertidumbre sobre las medidas que el banco central empleará para alcanzar dicho objetivo.
Tras la rueda de prensa, los rendimientos de los bonos del Tesoro a dos años disminuyeron al desvanecerse las expectativas de una subida de los tipos de los fondos federales (fed funds rate) a corto plazo. Por su parte, los rendimientos de la deuda a largo plazo aumentaron en línea con los precios del petróleo, aunque el incremento fue más pronunciado en EE. UU. que en Alemania; esto podría reflejar la preocupación por las perspectivas de inflación y un aumento de la prima de término (term premia) derivado de la limitada comunicación de la Fed.
Mientras tanto, las tecnológicas de los mercados emergentes han experimentado una corrección significativa. Las acciones coreanas de hardware y semiconductores cayeron un 47 % desde sus máximos de junio hasta sus mínimos (al 30 de julio de 2026), aunque desde entonces se ha producido un fuerte rebote. Este descenso se ha extendido a los índices tecnológicos de Taiwán y EE. UU. No obstante, es preciso poner estas cifras en perspectiva: pese a la venta masiva, las tecnológicas coreanas se sitúan un 79 % por encima de sus niveles de inicio de año, mientras que las taiwanesas se encuentran un 49 % por encima. Otros mercados han mostrado una mayor resiliencia. El índice MSCI Europe se mantiene en terreno positivo y el Russell 1000 Value ha avanzado más de un 3 % este mes, impulsado por los sólidos resultados corporativos (ver Gráfico 3).

Los sólidos resultados del sector tecnológico sugieren que la reciente caída en los mercados emergentes se debe más a un posicionamiento excesivo (stretched positioning) y a un ajuste en las expectativas de beneficios, que a un cambio fundamental en la rentabilidad de las empresas. Con valoraciones más atractivas y un crecimiento de beneficios previsto para los próximos trimestres, consideramos que hay potencial para una recuperación sostenida.
Por su parte, los mercados no tecnológicos han mantenido una tendencia alcista, impulsados en EE. UU. por el efecto spillover del gasto en IA y una demanda de consumo resistente. No anticipamos un debilitamiento de estos pilares a corto plazo.
Data sources: Bloomberg, FactSet, BNP Paribas Asset Management a 30 de julio de 2026 (salvo que se indique lo contrario). Rentabilidades pasadas no deben considerarse indicador de rendimientos futuros.