Al margen de los mercados europeos de renta fija, la principal noticia en los mercados de renta variable ha sido el repunte de la volatilidad de las compañías de semiconductores y equipos tecnológicos de los mercados emergentes. El índice que reúne a estas compañías ha retrocedido hasta situarse cerca de los mínimos registrados a finales de julio, aunque todavía los supera en un 1,8%. Esto supone una caída del 28% desde los máximos de julio, si bien el índice acumula una subida del 47% en lo que va de año.
Aunque las caídas desde los máximos son un dato negativo, este nivel de volatilidad no debería sorprendernos. Existe una gran disparidad entre las estimaciones sobre el impacto de la inteligencia artificial en la economía y los beneficios empresariales. Así lo refleja el aumento de la desviación estándar de las estimaciones relativas a las compañías de equipos tecnológicos de los mercados emergentes, que ha pasado de 10 a principios de año a 82 en la actualidad. En cambio, la dispersión de las estimaciones correspondientes a las compañías ajenas al sector tecnológico se ha mantenido estable en torno a cinco (véase el gráfico 1).

La elevada incertidumbre actual hace que cualquier información nueva, por poco relevante que parezca, pueda provocar cambios importantes en las previsiones de beneficios empresariales y, en consecuencia, fuertes fluctuaciones en las cotizaciones.
No obstante, lo más importante para los inversores con un horizonte a largo plazo es que se espera que los beneficios sigan registrando un crecimiento considerable en los próximos años. De hecho, las previsiones actuales apuntan a un aumento cercano al 90% en los próximos dos años. Que el crecimiento final sea ligeramente superior o inferior al previsto es algo secundario.