- Europa avanza hacia una mayor autonomía estratégica que le permita hacer crecer su economía y reducir su dependencia de otras regiones, y la tecnología ocupa un lugar central en este proceso
- La tecnología es crucial para avanzar y ganar independencia en ciertas áreas como la inteligencia artificial, la defensa, las comunicaciones por satélite, las energías renovables, etc.
- En nuestra opinión, las compañías tecnológicas europeas ofrecen oportunidades de inversión potencialmente atractivas y permiten a los inversores participar en la configuración del futuro de Europa
En su afán por impulsar su economía y salvaguardar al mismo tiempo sus propios intereses, Europa está prestando una mayor atención (e invirtiendo más) en áreas que van desde la defensa y la industria manufacturera a la energía, la alimentación y la salud. No obstante, hay un sector que destaca como la piedra angular de la autonomía estratégica de Europa: la tecnología.
Ya se trate de inteligencia artificial, defensa, comunicaciones o exploración espacial, los recursos tecnológicos permiten a un país o región innovar, seguir siendo competitivo, defenderse y mantener su independencia económica. Esta realidad no solo está configurando la política europea, sino que, además, ofrece importantes oportunidades de inversión en todo el sector tecnológico europeo.
Inteligencia artificial y soberanía digital
La autonomía estratégica pasa por proteger la infraestructura digital y los datos, así como por reducir la dependencia de proveedores y fabricantes externos de componentes y equipos tecnológicos.
Las autoridades europeas están tomando medidas decisivas en este sentido. Por ejemplo, la Ley Europea de Chips tiene como objetivo duplicar al 20% la cuota de mercado en semiconductores de la región, aumentar la competitividad del bloque y, al mismo tiempo, reducir la posibilidad de interrupciones en las cadenas de suministro1.
Más recientemente, se han puesto también en marcha otras iniciativas, como el Plan de Acción para el Continente de la Inteligencia Artificial de 2025, cuyo objetivo es convertir a Europa en líder mundial en la nueva tecnología. El plan incluye propuestas de construcción de grandes centros de datos de inteligencia artificial e infraestructuras de computación, así como de ampliación del acceso a datos de alta calidad, impulso de la adopción de la inteligencia artificial en sectores estratégicos y refuerzo de las competencias europeas en la tecnología2.
También en 2025, la Comisión Europea puso en marcha la iniciativa InvestAI, destinada a movilizar 200.000 millones de euros para inversión en inteligencia artificial, que incluye un nuevo fondo de 20.000 millones para gigafábricas de inteligencia artificial.
Las compañías europeas de equipos para semiconductores especializadas en litografía y deposición, dos fases clave en la fabricación de circuitos de microchips, están bien posicionadas para beneficiarse de la creciente demanda de computación de alto rendimiento y hardware de inteligencia artificial. A medida que los modelos de inteligencia artificial se vayan haciendo más complejos, la demanda de estas herramientas avanzadas de fabricación irá aumentando, lo que dará lugar a nuevas oportunidades potenciales de inversión.
La fotónica, utilizada en las comunicaciones por fibra óptica, el corte por láser y los sensores medioambientales, es otro de los ámbitos en el que destacan las compañías europeas, dada la necesidad de una transferencia de datos más rápida y eficiente.
La inteligencia artificial puede revolucionar sectores que van desde la salud hasta las finanzas. Aunque son las grandes tecnológicas estadounidenses las que han dominado el sector, Europa cuenta con varias compañías que, en nuestra opinión, están bien posicionadas para liderar el desarrollo de la tecnología de inteligencia artificial.
Existe una gran variedad de oportunidades potenciales de inversión: desde fabricantes de equipos de semiconductores a proveedores de software, pasando por empresas que se encargan de construir las infraestructuras, como los centros de datos, o de suministrar servicios relacionados, como la generación de la energía necesaria para su funcionamiento.
Tecnología: componente esencial de la defensa
La tecnología de vanguardia constituye también un componente esencial de la defensa. Por ejemplo, una aeronave militar de última generación depende en gran medida de los chips, sensores y sistemas de inteligencia artificial más avanzados. Sin el acceso a componentes de última generación, Europa no puede producir ni mantener equipos militares competitivos, algo fundamental para la seguridad nacional y la independencia.
Se preveía que el gasto europeo en defensa alcanzara una cifra histórica de entre 380.000 y 390.000 millones de euros en 2025, un 11% más que en 2024 y casi el doble que en 20203. Esta tendencia podría acelerarse aún más: según la consultora McKinsey, el gasto europeo en defensa podría alcanzar los 800.000 millones de euros a finales de la década4.
Además, más de un 20% de la tecnología limpia del mundo se desarrolla en la Unión Europea, y Europa es líder mundial en el desarrollo de turbinas eólicas, electrolizadores y combustibles con bajas emisiones de carbono, según la Comisión Europea5.
Si miramos más allá (o hacia arriba), el sector espacial se ha convertido en una frontera estratégica, tanto para la interconectividad como para la seguridad, y está generando nuevas oportunidades potenciales de inversión. Europa tiene previsto desarrollar una constelación de unos 290 satélites, conocida como IRIS², con usos diversos que van desde la comunicación y la conectividad y la gestión de crisis hasta la seguridad y la defensa, además de permitir numerosas aplicaciones comerciales en ámbitos como el transporte, la energía, la banca o la salud, entre otros muchos6.
A medida que se va haciendo más sencillo acceder al espacio y su dimensión comercial va ganando peso, las compañías europeas que pueden ofrecer soluciones innovadoras, como la fabricación de satélites, los servicios de lanzamiento o el análisis de datos espaciales, podrían encontrar nuevas oportunidades de crecimiento.
Un recorrido estratégico a largo plazo, impulsado por la tecnología
Para alcanzar la autonomía estratégica en tecnología, Europa debe conciliar intereses políticos y nacionales complejos dentro de un bloque formado por múltiples países. Por ejemplo, Alemania ha propuesto crear su propia red de satélites militares, con una inversión de 10.000 millones de euros, una iniciativa que, según distintas informaciones, ha recibido críticas por duplicar esfuerzos y debilitar la coordinación en materia de defensa7.
Sin embargo, las iniciativas nacionales y regionales pueden coexistir y actuar de manera conjunta para reforzar la solidez tecnología europea. Para los inversores, esta colaboración podría ofrecer oportunidades de inversión tanto de carácter nacional como paneuropeas.
No obstante, es innegable que Estados Unidos supera a Europa en lo que se refiere a la inversión y los avances tecnológicos. Según un estudio de la Universidad de Stanford, entre 2023 y 2025, Estados Unidos atrajo unos 757.000 millones de dólares de inversión privada en inteligencia artificial, cifra que eclipsa a la europea: por ejemplo, Alemania atrajo 17.000 millones de dólares y Francia, 16.000 millones8. Este año se prevé que cuatro de los llamados hiperescaladores estadounidenses, Amazon, Meta, Microsoft y Alphabet, destinen más de 600.000 millones de dólares a gastos de capital9.
Sin embargo, el contexto de valoraciones resulta más atractivo en Europa. Muchas compañías tecnológicas europeas cotizan a múltiplos más bajos que las estadounidenses, lo que significa que pueden ofrecer a los inversores una vía de acceso al sector más atractiva, con buen potencial de crecimiento, así como una mayor diversificación más allá del sector tecnológico estadounidense.
El avance de Europa hacia su autonomía estratégica viene impulsado por la tecnología. Al reducir la dependencia de terceros y proveedores externos, la región puede avanzar en la protección de sus intereses económicos y de seguridad. El apoyo de los gobiernos es cada vez mayor, mediante incentivos y financiación destinados a fomentar la innovación.
Para los inversores, el contexto actual ofrece una gran variedad de oportunidades potenciales en ámbitos como la defensa, la tecnología de satélites, la inteligencia artificial y la infraestructura digital, entre otros. Las compañías tecnológicas europeas ofrecen unas valoraciones potencialmente atractivas, perspectivas de crecimiento a largo plazo y la posibilidad de obtener una rentabilidad financiera, al tiempo que permiten a los inversores participar en la configuración del futuro de Europa.
[1] European Chips Act | Shaping Europe’s digital future
[2] European approach to artificial intelligence | Shaping Europe’s digital future
[3] EU defence in numbers – Consilium
[4] NATO defense spending:Tracking the numbers | McKinsey
[6] IRIS² | Secure Connectivity – Defence Industry and Space
[7] Germany’s satellite plan sparks EU tensions over cost, coordination
[8] Economy | The 2026 AI Index Report | Stanford HAI
[9] The $600 Billion Question Hanging Over Big Tech This Earnings Season